miércoles 28 de marzo de 2007


Vuelvo a casa por la noche y me calzo las zapatillas. Son de un color azul oscuro muy sufrido y tienen en la parte interior unos cuadritos rojos tipo escocés. Abiertas por detrás, solo hay empujar un poco el pie y ya están dentro. Aparto aliviada los tacones que he calzado todo el día: zapatos escotados de punta estrecha que me hacen ganar ocho ficticios centímetros por puro malabarismo suicida. Tras el funambulismo despiadado de todo un día, las zapatillas, al fin, me devuelven al suelo. Entonces, olvido el andar artificioso y travestido, y piso sobre pequeñas cámara de aire, como esas que llevan los jugadores de baloncesto para volar en un salto hasta la canasta. Y avanzo a saltitos por el pasillo, liviana, soy una pastora en una pradera cubierta de flores blancas. Se desvanece el agobio que traje a casa. Ya soy yo.

miércoles 21 de marzo de 2007

Empujo levemente el carrito para que continúe su avance, mientras mis ojos vagan entre filas de yogures. Paro un instante y finjo consultar un precio o una marca. Tirito un poco.

Continúo la marcha con la vista fija en el estante interminable. Vuelvo a tiritar. Atisbo a mi alrededor sospechando que la gente empieza a reparar en mis idas y venidas y me alejo azorada a otra sección del hipermercado. Deambulo entre fregonas y, cuando imagino que se habrá renovado la clientela en el territorio de los postres lácteos, planeo una nueva incursión.

Esta vez atrapo resuelta cuatro botes color verde menta que encuentro entre las ofertas. Avanzo un poco más, ojeando a izquierda y derecha, y me agencio decidida otro pack. Mucho más baratos, considero, pero... sin bifidus activo, advierto intrigada. Quizás merece la pena pagar un poco más en alimentación. Lo barato sale caro -me paraliza la frase de mi madre. Siento un escalofrío. Adelanto la mano desenvuelta hacia el Lcasei inmunitas, pero me desalienta su precio excesivo y disimulo al soltarlo fuera de su sitio. Desnatados, enriquecidos, azucarados, griegos, naturales, bios, líquidos, lactobacilus... ¡Necesito una brújula para recorrer el mundo del yogur moderno! Observo a los que me rodean, reconociendo entre la abundancia su postre favorito, satisfechos de encontrar, precisamente, lo que andaban buscando. Imito la expresión triunfante de sus caras mientras encesto en mi carrito un paquete sin mirarlo.

Victoriosa, al fin, acometo animosa otro largo pasillo desconocido. Al menos en este no hace tanto frío.

viernes 16 de marzo de 2007

Dicen que a toro pasado...
En fin, os cuento que el 24 de febrero fue el mercadillo de gangas en Bayona, Francia. Los almacenes Lafayette ponen sus restos de supermarcas a muy buenos precios. Si encuentras tu talla es genial. Si no, puedes estar paseándote por la tienda con un abrigo de comptoir des cotonniers demasiado pequeño-como me paso a mí-, intentando que la tela ceda lo suficiente para que te valga. La manga puede pasar por francesa, pero cuando no es tu talla...no es tu talla. A los zapatos les puedes poner una plantilla si son demasiado grandes, o encoger los dedos si son pequeños, pero con un abrigo, como no vayas en suje por debajo, no te quitas una talla ni de coña.
El fin de semana del 10 de marzo fue el mercadillo de gangas de Casco Viejo de Bilbao. También se presentó la primera edición del Outlet en el hotel Igeretxe de Getxo (Alguer estaba allí) y otros pueblos cercanos a Bilbao (Galdakao, por ejemplo, con Koba incluido) también celebraron sus mercadillos. Vamos que no damos abasto... Ya empieza a aparecer el color de la primavera en las tiendas y aunque las prendas de abrigo parecen aburridas no nos engañemos: ¡son una inversión para el año que viene!