Te despierta un pitido infernal que provoca una respuesta refleja de tu brazo palmoteando a ciegas en la oscuridad. El pitido infernal se repite al de unos segundos, provocando el mismo palmoteo reflejo. Sigues durmiendo... un tercer pitido te hace abrir un ojo y ver los numeros luminosos. Una de dos: o pesas trescientos kilos o tienes una gorda de trescientos kilos tumbada encima. Hoy va a resultar imposible levantarse de la cama...
Continuará.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada